Tortas de Alcalá, un referente gastronómico de “Alcalá de los Panaderos”


    Completamente artesanales, de un sabor único cargado de matices y aromas
Cuando se inauguró la línea de tren Sevilla-Alcalá de Guadaíra (desaparecida, como el futuro tranvía) había vagones especiales para las bestias de carga que llevaban el pan. La industria era tan importante y el pan era de tal calidad que era popularmente más conocida como “Alcalá de los panaderos”.
Esta industria fue evolucionando y ganando importancia con el tiempo. Sin embargo muchos hornos tradicionales fuerón cerrando debido a la competencia con el pan de otras localidades y especialmente a la aparición del pan “congelado”, que aunque tiene menor calidad y más productos químicos, proporciona mayores beneficios en la venta.
Los productores de tortas de Alcalá han realizado una apuesta por lanzar “su tesoro” gastronómico más allá de sus fronteras. Para ello han creado la Marca Colectiva Tortas de Alcalá. Una denominación que facilita el reconocimiento del producto, garantiza su calidad y permite su lanzamiento hacia nuevos mercados.
Este singular producto es el resultado de una peculiar forma de entender la confitería. Un dulce delicado que requiere de una técnica de ejecución puramente artesanal y cargada de delicadeza. Es un bocado sutil. Fina, hasta casi ser transparente, con el punto exacto de horneado, que requiere de experiencia, ciencia y sobre todo mucha artesania para lograrse. Dulce que sin ser empalagosa, esta cargada de sabores y una sorprendente carga de matices aromáticos.
Su otro planteamiento es que ha de ser un producto gourmet, acorde con el refinamiento y lo artesanal de su producción. Esto último está garantizado, la masa tan fina que las define no puede hacerse con maquinaría, tiene que extenderse con las manos sobre una «cama» de azúcar y ajonjolí, con la técnica precisa para que no se rompan.

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