Manzanilla Sacristía, la señorita de Sanlúcar


Primera Saca 2010
En el año 2010, Antonio Barbadillo Mateos, su esposa Ángela María Gálvez Lobato y sus cuatro hijos Antonio, Álvaro, Andrés y Alejandro, familia de tradición bodeguera, con amor al vino y arraigados a su tierra ponen en marcha un bonito e ilusionante proyecto que pretende dar a conocer y poner en valor las grandes joyas enológicas que podemos encontrar en Andalucía.
Selección de Antonio Barbadillo Mateos
Después de un bonito periplo por varias bodegas de Sanlúcar catando y disfrutando entre sus soleras, Antonio ha encontrado una Manzanilla que por su larga crianza, elegancia y personalidad le ha parecido adecuada para comenzar este proyecto de “Selección de Antonio Barbadillo Mateos”.
En esta manzanilla se encuentra  la esencia, el equilibrio y el sello de este vino único y singular que es la señorita del vino, la señorita de Sanlúcar.
Para disfrutar esta Manzanilla en su estado más natural y conservar y apreciar todas sus características organolépticas la han embotellado en rama, directamente de la bota sin ningún tipo de manipulación química, mecánica o física, por lo que pueden aparecer pozos o turbios en la botella que no interfiere en su calidad.
La Manzanilla la embotellan en pequeñas sacas trimestrales con el fin de apreciar los cambios que se producen en sus características organolépticas según la estación del año en la que se desarrolle su proceso de crianza biológica.
Conocer su época de embotellado nos permitirá disfrutar su frescura los primeros meses y para los que prefieran esperar, apreciar la evolución que le aporta su permanencia en la botella. Aunque hay una creencia general que los vinos de crianza biológica son de consumo inmediato, “se estropean en la botella”, la experiencia dice que una adecuada conservación les aporta una elegante evolución.
Para su mayor disfrute consumirla a temperatura entre 8/12º C en copa amplia evitando en lo posible copitas, catavinos, cañas, etc.
Sacristía: La señorita de Sanlúcar, embotellada en rama

La Influencia de un verano caluroso y seco nos ha dejado una manzanilla brillante y limpia de color amarillo pajizo con reflejos dorados. Nariz amplia, punzante, salina de baja mar Sanluqueña, con recuerdos a levaduras, frutos secos y fondo de camomila.
Nos llena la boca con su elegante frescura, seca y sabrosa, amplia, salada y amarga con largos recuerdos. Esta primera saca 2010 es un vino intenso y sedoso.
La podemos disfrutar con unos langostinos de Sanlúcar, jamón Ibérico de Bellota, gambas e infinidad de tapas. En una buena mesa con pescado frito, acedias, salmonetes, pijotas, con un pescado a la sal o a la plancha, dorada, rodaballo, lenguado, etc. Todo tipo de guisos marineros y arroces, así como con carnes blancas, caza, etc. Pruébala con guisos como berza, lentejas, fabes con verduras, espárragos, alcachofas o alcauciles y por supuesto con dos huevos fritos con papas.
De esta primera y única saca del 2010 se han embotellado 6.000 unidades

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